sábado, 15 de julio de 2017

Mis propios dioses ya no están, espejismos

“Las sociedades llamadas avanzadas consumen imágenes, no creencias; son, pues, más liberales, menos fanáticas, pero son también más falsas (menos auténticas), cosa que nosotros traducimos, en la consciencia corriente, por la confesión de un tedio nauseabundo, como si la imagen, al universalizarse, produjese un mundo sin diferencias (e indiferente)”.
Roland Barthes, filósofo, escritor, ensayista y semiólogo francés (1915-1980)

Tengo una foto recientemente enmarcada de mis tías en mi escritorio de trabajo. Están pegadas a otra que me sacaron con uno de mis jugadores favoritos de mi equipo de benjamines. Si giro a la derecha, observo la foto con mis padres en un paseo por Asturias y tengo un retrato grande en la repisa de los libros, con algunos de mis amigos el día de mi despedida inicial de Argentina. Y en blanco y negro, una foto excelente que sacó mi esposa de varios botes irregularmente colocados en la ría de Plentzia, merecen un marco de tamaño considerable. Es decir que, en las siguientes líneas, me embarcaré en la confusa tarea de escribir sobre la cantidad obtusa de fotos, gif o videos que sacamos, envíanos o circulamos y resulta que, en un punto, no escapo a la tendencia. Pero en mi descargo, creo que yo recopilo recuerdos, no modas. Me resguardo de mis vacíos con esas pocas fotos, no me vacío más acumulándolas en el móvil.

miércoles, 5 de julio de 2017

No me vengas con cuentos, no lo puedo soportar

“Un chisme es como una avispa; si no puedes matarla al primer golpe, mejor no te metas con ella”. 
George Bernard Shaw

El chisme ya no parece exclusivamente una cuestión “hablada”. La masiva utilización de redes sociales y tecnología, permite viralizar en segundos, aquel cotilleo que a la vecina o vecino le llevaba una eternidad trascender desde el camino de su casa al mercado o a la oficina. Sigue siendo una actividad narrativa, y su finalidad en estos tiempos parece más execrada que en otras épocas, donde el aburrimiento y la eterna curiosidad eran una usina de rumores vecinales y en estas fechas parece la profesionalización de una patraña, ya que el rumor parece haber sustituido sin rubor a la noticia, la verdad, los hechos y cualquier otra forma veraz de comunicación grupal.

domingo, 25 de junio de 2017

Si lucharas por un mundo mejor

“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.
Friedrich Nietzsche

La primera impresión que nos trasmite el lienzo es un gran número de personas moviéndose de manera violenta en un mínimo espacio. Con un cuidado cromatismo, contrastan los cuerpos gruesos, carnosos y sensuales con los que Pedro Pablo Rubens siempre caracterizó a la mujer. “Los desastres de la guerra”, pintado hacia 1637, parece ser una alegoría sobre los horrores que desata una guerra y simboliza la lucha interior entre fuerzas opuestas, sean de índole biológicas o morales. No es un cuadro de contenido religioso, sino que representó a través de la carnalidad el intentar detener a Marte, Dios de la guerra, del drama que representa la lucha, destrucción y posterior convivencia con el horror que se genera cuando entre iguales guerrean y solo vence la pestilencia y la hambruna. La carnalidad no ha logrado vencer, y la carnalidad suele convertirse en el despojo invisible con que los guerreros rematan su asquerosa faena.

lunes, 12 de junio de 2017

Gente germinando esperando el sol


“Pocos ven lo que somos. Pero todos ven lo que aparentamos”
Nicolás Maquiavelo

En los años veinte del pasado siglo, José Ortega y Gasset manifestó en sus diversas charlas, conferencias, estudios o críticas, el papel preponderante que debía alcanzar la juventud para lograr el cambio, a mejor, de las sociedades. El protagonista del cambio, dejarían de ser las clases sociales, en detrimento de las nuevas generaciones, en clara confrontación con Carl Marx, quien sostenía que el motor eran las clases sociales. A cien años de la confrontación, nos debemos preguntar: ¿dónde hay un motor de cambio? ¿En las clases sociales o en las nuevas generaciones? Y la pregunta que quizás no nos hacemos, sería: ¿Por qué no logramos cambiar y dejamos de teorizar sobre si la juventud puede cambiar algo o ni lo intenta, escudándose en el fracaso de sus generaciones anteriores?

domingo, 4 de junio de 2017

Casi sin querer estamos en camino entre los espejismos

“Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor, así, celoso.”
Jorge Luis Borges

Las lenguas cambian, y el proceso puede ser tan lento como apresurado. Casi que aprendemos a hablar sin darnos cuenta, nuestro entorno familiar inmediato focaliza su atención en discernir si nuestra primera palabra es una palabra, o si continuamos nuestros balbuceos de bebés. Así nace el proceso comunicacional con el lenguaje. Nos cuesta hablar, pero apoyados en la imitación, vamos hilvanando palabras sueltas que pueden obtener un significado. En este arte, quizás reside uno de los encantos del desarrollo e interacción de un bebé. Pero cuando de jóvenes o adultos retornamos al balbuceo y a la economía de palabras como tendencia de moda promovida por las redes sociales, no parece encantador. Al menos para los que peinamos canas, la ortografía es materia de filólogos o bien hablados. La tónica es la reducción, para hacer más simple la comunicación y más popular. ¡Vamos a discutirlo!

domingo, 28 de mayo de 2017

Todo creciendo hacia arriba

“En la inquietud y en el esfuerzo de escribir, lo que sostiene es la certeza de que la página queda algo de no dicho”.
Cesare Pavese.

A veces me pregunto porque me gusta ver en el metro, en una reposera en la playa o en un banco público a una persona leyendo un libro en papel. Me genera un magnetismo tal vez absurdo. Mi mente valora positivamente ese gesto y le otorgo un bonus de confianza o supuesta inteligencia, pasión o vocación a esa eventual persona a la que observo leer. Es como si me dieran ganas de interrumpir su lectura, conversarle y confirmar lo inteligente que es. Es quizás esta, una entrada más vinculada a la terapia, pero la encuadraré -quizás para preservar mi salud mental- dentro del ámbito literario. Luego de ese primer golpe de imagen, sobreviene la curiosidad: saber que está leyendo. Ese dato tal vez defina el concepto de inteligencia que me haga de esa persona. No hay algo tan motivador que encontrarte a un desconocido que lea lo mismo que te agradó leer a ti. Esa confirmación solo motivó dos conversaciones con extraños: una vez un señor me preguntó a mí por “Emaus” de Baricco, y yo le consulté a una chica sobre “La verdad sobre el caso Harry Quebert”. Estoy hablando de los últimos años, supongo que tuve más conversaciones con extraños, pero hoy sólo me vienen a la mente esas.

jueves, 27 de abril de 2017

Señor, una golondrina sola no hace verano

“Golondrinas altas buen tiempo anuncian; si vuelan bajo próxima lluvia. Golondrina que alta vuela, no teme que llueva. Golondrinas en vuelo alto, hacen tiempo despejado. Golondrina que con el ala roza la tierra, lluvia recela. Golondrina en bajo vuelo, anuncia lluvia en el cielo”.
Refrán popular

El arribo de la primavera es una de las tantas costumbres que he visto modificadas en la última larga década vivida lejos de mi tierra de origen.  Ya no es más en setiembre, ahora es en marzo. Pero más allá del cambio en el calendario, la sensación sigue siendo la misma. Es la estación que me devuelve la felicidad, los días son cada vez más largos, el frío -reconociendo que no ha sido intenso en los últimos años- deja paso a las lluvias, pero la posibilidad de recurrir a las bermudas y playeras se hace cada vez más cercano. En mi caso particular, creo que -tristemente, ya no sucede- no altera más mi sangre, pero si me devuelve vitalidad y energía, además de sentir que la vigencia del edredón que comienza a asar por las noches, ya está a punto de ver la retirada.